miércoles, 29 de agosto de 2012


Crean un tejido biónico mitad orgánico y mitad electrónico

Se comportó como un tejido vivo, y permitió estudiar el comportamiento eléctrico de cada célula

 


Tejidos vivos con esqueleto electrónico que difuminan la barrera entre lo orgánico y lo inorgánico. Un grupo de investigadores ha fabricado el primer cultivo celular biónico de la historia. Y con él, han conseguido medir el comportamiento de cada célula sin afectar a su desempeño.

Para lograr esta unión entre tejido vivo, cables y transistores, tuvieron que crear unos «andamios» a base de nanocables de silicio. Tenían que ser suficientemente finos, porosos y flexibles como para que pudiesen crecer células entre estos sin por ello dejar de funcionar. Y lo consiguieron.

«El propósito último de todo esto era unir tejido con electrónica de tal manera que fuese difícil determinar dónde termina uno y donde empieza el otro», aseguró Charles M. Lieber, profesor en Harvard y uno de los líderes de la investigación. «Ya podíamos usar electrodos para medir la actividad celular, pero eso la dañaba. Con esta tecnología podemos, por primera vez, trabajar en la misma escala que las células sin interrumpirlas».

Aplicaciones futuristas


Entre las múltiples aplicaciones cercanas de esta tecnología estaría la creación de tejidos —para reparar un corazón, por ejemplo— de los que pudieras medir su rendimiento y condiciones en todo momento. También, diseñar cultivos específicos en los que poner a prueba nuevos medicamentos sin tener que utilizar seres vivos.

El grupo de científicos, que publicó su investigación en la revista Nature Materials, probó esta tecnología con un cultivo de tejido cardiaco de rata. Pudieron medir el ritmo de las contracciones de un conjunto de células destinado a hacer latir un corazón.

También «construyeron» un vaso sanguíneo —de 1,5 centímetros— y registrar impulsos eléctricos tanto de su interior como de su exterior, algo que no se había hecho nunca. Según los investigadores, las señales que recibieron permitirían predecir problemas o enfermedades.

Otra de las potenciales capacidad de esta tecnología sería no sólo leer la información de las células, sino poder modificar su comportamiento. Según explicó Lieber a New Scientist, el objetivo es «conectar tejidos y comunicarse con ellos de la misma manera que lo hace un sistema biológico».

Aunque no es la primera vez que se intercalan tejidos vivos con componentes electrónicos, es la primera vez que se hace en tres dimensiones. Las posibilidades tecnológicas —desde en el campo sanitario a otros como la robótica— pasan así a ser casi ilimitadas.

miércoles, 22 de agosto de 2012


El «humo congelado», el material del futuro, llega a casa

El aerogel, un sólido súper ligero al que también llaman «humo congelado», puede pasar de ser una maravilla de la era espacial a utilizarse en la vida cotidiana gracias a las grandes mejoras introducidas en los últimos años en sus componentes.


Cientos de veces más fuerte, los científicos creen que este material podrá ser empleado en la fabricación de ropa que nos proteja del frío y las inclemencias del tiempo, frigoríficos con las paredes más delgadas en los que caben más alimentos o como aislante para edificios, entre otros productos. La investigación ha sido presentada en el encuentro anual de la Sociedad de Química Americana, que se celebra en Philadelphia (Pensilvania), y en la que participan más de 14.000 científicos.


Los aerogeles tradicionales desarrollados ya hace décadas están hechos de sílice, que se encuentra en la arena de la playa. Son frágiles y se rompen y se desmoronan fácilmente. Con el tiempo, los científicos han conseguido mejorar la fuerza de los aerogeles.

«Los nuevos aerogeles son hasta 500 veces más fuertes que sus equivalentes de sílice», afirma la investigadora Mary Ann B. Meador, que ha presentado un aerogel desarrollado por científicos del Glenn Research Center de la NASA en Cleveland, Ohio. «Una pieza gruesa puede soportar el peso de un automóvil. Y pueden ser producidos con una forma delgada, una película tan flexible que hace posible una amplia variedad de usos comerciales e industriales».

Un jersey de aerogel

Estos aerogeles flexibles se podrían utilizar, por ejemplo, en un nuevo género de ropa súper aislante que mantenga a la gente caliente aunque haga frío, con menos volumen que las tradicionales prendas térmicas. Tiendas de campaña y sacos de dormir tendrían las mismas ventajas. Además, las paredes de frigoríficos y congeladores reducirían su espesor, aumentando la capacidad de almacenamiento. Meador asegura que el aerogel es de cinco a diez veces más eficiente que el aislamiento existente. Una hoja de un cuarto de pulgada de espesor proporciona tanto aislamiento como de 3 pulgadas de fibra de vidrio. También considera que podrían existir múltiples aplicaciones en aislantes finísimos pero muy eficaces para edificios, tuberías, tanques calentadores de agua y otros dispositivos.

La NASA prevé el uso de este novedoso material en un avanzado sistema de reentrada de las naves espaciales que regresan a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional (ISS), y tal vez en otras misiones. Las naves necesitan un escudo térmico para evitar que se quemen debido al calentamiento por fricción de la atmósfera terrestre. Dichas pantallas pueden ser voluminosas y pesadas, por lo que la NASA investiga el uso de un escudo térmico hecho de aerogel flexible que se infle como un globo cuando la nave entre en la atmósfera.

Meador cree que el material podría utilizarse también para aislar los trajes espaciales. Sin embargo, es probable que no fuera adecuado para las prendas de vestir utilizadas en la extinción de incendios, que requieren de protección más allá de los 575 grados Fahrenheit límites del aerogel.

Los científicos produjeron los nuevos aerogeles fuertes de dos maneras. Una de ellas implica hacer cambios en la arquitectura interna de los aerogeles de sílice tradicionales. Para ello, utilizaron un polímero, un material similar al plástico, que refuerza las redes de sílice que se extienden a lo largo de la estructura del aerogel. La otra fórmula implica poliamida, un polímero increíblemente fuerte y resistente al calor, insertada para añadir más fuerza a la estructura.

miércoles, 15 de agosto de 2012


Derinkuyu, la misteriosa ciudad subterránea de Turquía


En 1963, un habitante de Derinkuyu (en la región de Capadocia, Anatolia central, Turquía), derribando una pared de su casa-cueva, descubrió asombrado que detrás de la misma se encontraba una misteriosa habitación que nunca había visto; esta habitación le llevó a otra, y ésta a otra y a otra... Por casualidad había descubierto la ciudad subterránea de Derinkuyu, cuyo primer nivel pudo ser excavado por los hititas alrededor del año 1400 a.C.

Los arqueólogos comenzaron a estudiar esta fascinante ciudad subterránea abandonada. Consiguieron llegar a los cuarenta metros de profundidad, aunque se cree que tiene un fondo de hasta 85 metros.


En la actualidad se han descubierto 20 niveles subterráneos. Sólo pueden visitarse los ocho niveles superiores; los demás están parcialmente obstruidos o reservados a los arqueólogos y antropólogos que estudian Derinkuyu.
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La ciudad fue utilizada como refugio por miles de personas que vivían en el subsuelo para protegerse de las frecuentes invasiones que sufrió Capadocia, en las diversas épocas de su ocupación, y también por los primeros cristianos.

Los enemigos, conscientes del peligro que encerraba introducirse en el interior de la ciudad, por lo general intentaban que la población saliera a la superficie envenenando los pozos.
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El interior es asombroso: las galerías subterráneas de Derinkuyu (en las que hay espacio para, al menos, 10.000 personas) podían bloquearse en tres puntos estratégicos desplazando puertas circulares de piedra. Estas pesadas rocas que cerraban el pasillo impedían la entrada de los enemigos. Tenían de 1 a 1,5 metros de altura, unos 50 centímetros de ancho y un peso de hasta 500 Kilos.
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En la imagen superior se aprecia cómo la puerta circular de piedra cerraba el pasillo, aislando a los habitantes del subsuelo

Además, Derinkuyu tiene un túnel de casi 8 kilómetros de largo que conduce a otra ciudad subterránea de Capadocia, Kaymakli.
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De las ciudades subterráneas de esta zona hablaba el historiador griego Jenofonte. En su obra Anábasis explicaba que las personas que vivían en Anatolia habían excavado sus casas bajo tierra y vivían en alojamientos lo suficientemente grandes como para una familia, sus animales domésticos y los suministros de alimentos que almacenaban.
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En los niveles recuperados se han localizado establos, comedores, una iglesia (de planta cruciforme de 20 por 9 metros, con un techo de más de tres metros de altura), cocinas (todavía ennegrecidas por el hollín de las hogueras que se encendían para cocinar), prensas para el vino y para el aceite, bodegas, tiendas de alimentación, una escuela, numerosas habitaciones e, incluso, un bar.

La ciudad se beneficiaba de la existencia de un río subterráneo; tenía pozos de agua y un magnífico sistema de ventilación (se han descubierto 52 pozos de ventilación) que asombra a los ingenieros de la actualidad.


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El Curiosity aterrizó en Marte

La misión de la NASA ha cumplido su primer objetivo: posarse en el Planeta rojo siguiendo una complicadísima maniobra nunca antes ensayada

 


Tal y como estaba previsto y con una precisión increíble (aquí te lo contamos en directo), la misión Curiosity acaba de cumplir el más arriesgado de sus objetivos: aterrizar en Marte siguiendo una complicadísima maniobra que nunca antes había sido ensayada. 

Todo, sin embargo, sucedió exactamente como los ingenieros habían dicho que sucedería. Fue como si se reprodujera una vez más la simulación en vídeo que lleva semanas viéndose en miles de webs y televisiones de todo el mundo.

A las siete y cuarto en punto de la mañana (hora española) sonaron los primeros tímidos aplausos en la sala de control del Jet Propulsion Laboratory cuando llegó la confirmación de que el Curiosity se había desprendido correctamente de los propulsores. La misión, con una trayectoria de entrada perfecta, viajaba ahora en solitario y directamente hacia la atmósfera del Planeta Rojo.

O, mejor dicho, lo había hecho exactamente 13,8 minutos antes, el tiempo que tardan las señales de radio en viajar desde Marte hasta la Tierra. Todas y cada una de las fases del histórico aterrizaje se conocerían con ese inevitable retardo. 

Por supuesto, en el JPL no faltaron los clásicos cacahuetes de la suerte, toda una tradición desde 1964, cuando el Ranger 7, tras seis intentos fallidos, consiguió por fin enviar más de 4.000 imágenes de la cara visible de la Luna antes de estrellarse como sus predecesores. Uno de los responsables, presa de los nervios, no dejaba de comer cacahuetes, que desde ese momento se convirtieron en todo un símbolo de la buena suerte.

De pronto, silencio. La señal de entrada en la atmósfera indicaba que todo era normal, pero todo el mundo sabía en la sala que lo que tenía que suceder había sucedido ya. A las 7 y 23 empezaron los siete minutos de terror. El Curiosity ya estaba sobre la superficie de Marte, pero la confirmación no había tenido tiempo aún de llegar hasta la Tierra.

«Touch down»


Tal y como estaba previsto, el Curiosity fue enviando señales de confirmación en cada una de las fases de su entrada. Primero directamente hasta la Tierra, después, al quedar en la cara oculta del planeta rojo, rebotando la señal en la Odissey.

Angulo de penetración en la atmósfera: 15 grados; Apertura de paracaídas, correcta; desprendimiento del escudo térmico, correcto: puesta en marcha de la "grúa aérea", confirmada; radar de proximidad de suelo, funcionando; y por fin... el más esperado de todos los mensajes: "Touch down", aterrizaje.
 
Fue exactamente a las 7,31, tal y como estaba previsto. Siguieron varios minutos de abrazos, aplausos, vítores y silbidos. Una algarabía que se incrementó justo a las 7,34, cuando llegaron las primeras imágenes de una de las cámaras del Curiosity, mostrando cómo sus seis ruedas estaban perfectamente asentadas sobre el suelo marciano.

Era una foto borrosa, ya que estaba hecha a través de la cubierta, pero en ella se veía con toda claridad que el mayor vehículo nunca enviado a otro mundo había aterrizado sin problemas. 

"Estamos en Marte", "Esto es increíble", gritaban las decenas de técnicos, que no podían dejar de abrazarse unos a otros. Ahora, habrá que esperar dos horas, hasta la siguiente "pasada" de la Mars Odissey sobre el lugar de aterrizaje. Entonces, habrá imágenes más claras y muchos más detalles sobre el aterrizaje.

miércoles, 11 de julio de 2012


Descubren una molécula contra el cáncer de piel

El hallazgo podría guiar en el futuro tratamientos inmunoterapéuticos



Médicos estadounidenses comunican que han detectado una molécula en el sistema inmune que es capaz de combatir el melanoma, el tipo más peligroso de cáncer de piel. Opinan que la molécula, implicada en las vías de señalización celular, podría guiar en el futuro tratamientos inmunoterapéuticos.

Según especialistas del Hospital Brigham y de Mujeres en Boston (EE.UU.), los niveles elevados de la interleucina 9, la proteína de las células inmunes que responde a ataques de alergias e infecciones, desaceleran el crecimiento del melanoma.

En el marco de sus experimentos, los investigadores observaron que los ratones que carecían de los genes encargados de crear el linfocito TH17, la célula que se asocia con las inflamaciones y las enfermedades autoinmunes, mostraban altos niveles de interleucina 9 y tenían más resistencia al cáncer. De ahí, concluyeron que la interleucina 9 podría ser la responsable de bloquear el TH17.

Para poner a prueba la posible contribución de la interleucina 9 en la supresión del crecimiento del cáncer, realizaron una transferencia adoptiva (una transferencia pasiva de células inmunes en un nuevo ‘recipiente’) de las células TH9, productoras de  interleucina 9, en ratones con melanoma. Como resultado, los ratones desarrollaron mayor resistencia al crecimiento del tumor.

Paralelamente, los médicos descubrieron que en la sangre humana normal y en la piel se detecta la presencia de células TH9. Sin embargo, estas células estaban ausentes o tenían niveles muy bajos en los melanomas. Los especialistas estadounidenses pronostican que los resultados de su investigación podrían aplicarse al tratamiento de los humanos y se comprometen a seguir con sus experimentos.

miércoles, 4 de julio de 2012


Hallada la segunda referencia arqueológica maya al 'fin del mundo'

Se trata de unos escalones de piedra tallados con unos jeroglíficos de los antiguos mayas


Los arqueólogos encontraron en Guatemala un texto de los mayas de 1.300 años de antigüedad que hace referencia al 21 de diciembre de 2012, la última fecha del famoso calendario de esta civilización antigua.

El hallazgo de unos escalones con unos jeroglíficos mayas tallados en ellos por parte de los especialistas de la Universidad del Valle de Guatemala se produjo durante las excavaciones en La Corona. Marcello Canuto y Tomás Barrientos, quienes dirigen las labores arqueológicas del yacimiento desde 2008, señalan que aunque las excavaciones habían sido saqueadas por ladrones 'cazadores de antigüedades', estos no se habían llevado todo.

El texto tallado en los escalones es el más largo jamás encontrado en Guatemala y relata 200 años de la historia de La Corona. Los científicos hacen hincapié en que “este texto habla de historia política de La Corona y no de profecías”. 

Según los arqueólogos, la referencia en este texto al final de B’aktún 13, que marca el fin del ciclo y coincide con el 21 de diciembre de este año, tiene que ver con la visita a La Corona del gobernante maya Yuknoom Yich’aak K’ahk’, de Calakmul (año 696 d.C.), que había sido tomado por muerto en una batalla, y está usada en un amplio contexto cosmológico. 

Este periodo de la vida política de los mayas estuvo marcado por el caos, señalan los especialistas, y “en tiempos de crisis, los antiguos mayas usaron su calendario para promover la continuidad y la estabilidad, en lugar de predecir el Apocalipsis”, afirma Canuto.

miércoles, 27 de junio de 2012


¡Sorpresa! Marte esta lleno de agua

Sólidas evidencias indican la existencia de enormes reservas subterráneas en el Planeta rojo que aumentan la esperanza de que pudo albergar vida

 


Según un artículo recién publicado en la revista Geology, existen sólidas evidencias que indican la existencia de enormes reservas subterráneas de agua en Marte. El hallazgo, que ha supuesto toda una sorpresa, refuerza la idea de que el Planeta Rojo puede, o pudo en algún momento,albergar vida. Y aumenta las probabilidades de establecer colonias humanas allí en un futuro próximo.

El asunto del "agua marciana" lleva debatiéndose desde hace ya más de un siglo. Primero, a finales del XIX, fueron los famosos canales de Marte. Después, ya en plena era espacial, llegó el descubrimiento de antiguos valles fluviales y fondos marinos que revelaban un pasado marciano rico en agua superficial. Y en 2003, por fin, la Mars Odyssey pudo detectar, por primera vez, pequeñas partículas agua helada justo bajo la superficie de Marte. Algo que algunos años después fue confirmado "in situ" por la misiónPhoenix.


No cabe duda, pues, de que en la superficie de Marte, o muy cerca de ella,hubo y hay agua. Pero las cosas no resultan tan claras a la hora de establecer la existencia, o no, de reservas de agua también en el subsuelo del planeta. Una cuestión que resulta de la máxima importancia para comprender la historia geológica (y probablemente biológica) de este mundo tan parecido a la Tierra.


Ahora, y por primera vez, un grupo de investigadores dirigidos por Francis McCubbin, de la Universidad de Nuevo Mexico, ha conseguido aportar sólidas evidencias de que en el interior de Marte también hay agua. Y mucha, por cierto. Por lo menos la misma que en la Tierra...

"La búsqueda de agua en el Sistema Solar -reza el artículo de Geology- es uno de los principales objetivos de las ciencias de exploración planetaria porque el agua juega un importante papel en muchos procesos geológicos y se necesita para que se produzcan los procesos biológicos tal y como los entendemos en la actualidad. Si excluimos a la Tierra, Marte es el lugar más prometedor del Sistema Solar interno para encontrar agua, y no cabe duda de que el agua fue la responsable de modelar muchos de los paisajes que se pueden observar hoy en la superficie marciana. Sin embargo, y hasta ahora, la cuestión de la presencia de agua en el interior del planeta sigue sin resolverse."

Analizando la composición de dos meteoritos marcianos (el Shergotty, caído en la India en 1865 y el Queen Alexandria, encontrado en 1994 en la Antártida), los investigadores han llegado a la conclusión de que el manto de Marte (el estrato de roca que hay entre la corteza y el núcleo) contieneentre 70 y 300 partes por millón de agua, un porcentaje sorprendentemente similar al del manto terrestre.

«Carambola cósmica»


Ambos meteoritos son de origen volcánico y proceden, pues, del interior del Planeta rojo. Llegaron a la Tierra en diferentes momentos, pero salieron de Marte en el mismo periodo, hace 2,5 millones de años, como consecuencia del impacto de un meteorito que lanzó al espacio una gran cantidad de rocas marcianas. En una suerte de "carambola cósmica", algunas de esas rocas aterrizaron después aquí, en nuestro planeta, llevando consigo un auténtico tesoro de información que, por ahora, no puede obtenerse directamente de Marte por ningún otro medio.

En palabras de Erik Hauri, uno de los autores de la investigación, "analizamos dos meteoritos que tienen historias muy diferentes. Uno se mezcló con una considerable cantidad de elementos durante su formación, mientras que el otro no". En ambos casos, los investigadores buscaron las moléculas de agua presentes en el interior de cristales de apatita, y utilizaron esas moléculas para determinar la cantidad de agua que contenía la roca marciana original que produjo los meteoritos.

Los resultados fueron toda una sorpresa. Ambas rocas, en efecto, sugieren que el manto marciano contiene entre 70 y 300 partes por millón de agua, una cantidad que es extraordinariamente similar a la del manto terrestre. Y dado que ambos meteoritos contienen el mismo porcentaje de agua a pesar de sus diferentes historias geológicas, los investigadores creen que ese agua se incorporó al manto hace miles de millones de años, durante la propia formación del planeta.

El estudio también sugiere la respuesta a otro enigma sobre el agua marciana. En concreto, la forma en que el líquido elemento logró llegar desde el interior hasta la superficie del planeta. Los investigadores sostienen que esa "migración" se debió a la actividad volcánica.